El Faro: Ejemplo de Edificio Bioclimático

Aunque desde el 2008 ha pasado ya mucho tiempo, hablando con un viejo amigo que se dedica a realizar construcciones bioclimáticas con su propia empresa, TECOBI Construcción, he recordado este curioso pabellón de la Expo de Zaragoza de 2008, denominada también la Expo del Agua, que muchos no habrán visto ni sabrán que existe a no ser que se pasaran por allí en aquel momento, pabellón que finalmente, una vez acabada la Expo, se derribó y no se mantuvo a pesar del movimiento social que hubo para que se mantuviera activo.

El Faro: Pabellón de Iniciativas Ciudadanas

El Faro: Pabellón de Iniciativas Ciudadanas

El pabellón del que hablo se llamaba El Faro, era el pabellón de Iniciativas Ciudadanas, en el que tuve la suerte de trabajar algún día con la organización en la que me encontraba laboralmente en aquel momento.

El recinto de la Expo supo acoger algunas diferencias en este tipo de eventos aunque se pueda criticar por múltiples razones, Zaragoza apostó por el agua y supo imaginar un futuro distinto al dar cabida a este pabellón de Iniciativas ciudadanas donde las ONG y Asociaciones pudieron programar otro tipo de actividades a favor del medio ambiente, responsabilidad social y una apuesta por el desarrollo. Todo ese esfuerzo de propuestas solidarias tuvo su espacio en El Faro.

La obra arquitectónica fue acogida en un concurso en el que ganó el arquitecto Ricardo Higueras Cárdenas junto con equipo de alto nivel, que resultó ser un espacio singular, no sólo por su forma sino por romper con las líneas orgánicas, y lo más curioso  es que estaría edificada con criterios de bioconstrucción con materiales como la madera certificada, el bambú, la paja y la tierra como elementos principales.

El edificio contaba con más de 1.600 m2, con una bella y funcional forma de botijo de tierra  que se diseñaba con los principios de eficiencia energética y sostenibilidad fomentando las tecnologías y los materiales respetuosos con el medio ambiente, y que regulaba su temperatura de forma natural.

La obra no fue un proyecto sencillo, ya que levantar un edificio en bioconstrucción de casi 30 m. de altura no se había realizado nunca en España, y las dificultades llovieron a mares como con las lluvias y desbordamiento del río Ebro, uno de los muchos ejemplos que complicaron la obra en cuestión, y que finalmente llegó a ser una obra de arte natural y ecológica, a pesar, sea dicho, de que el equipo que lo ideó quedó al margen de la construcción por imperativo de la dirección de la Expo.

El edificio de El Faro, como el autor afirmó, nació no solo de un reto sino de una profunda convicción por un nuevo tipo de arquitectura, y Ricardo Higueras decía: “la arquitectura ideal es la de los animales, porque no altera el medio, solamente lo ordena para adecuarlo a sus necesidades”.

Para quien quiera conocer el proyecto de ejecución, los planos y todo lo necesario para entender el proyecto existe un libro “El Faro. Idea, proyecto y obra” que es una historia ilustrada de un proyecto de bioarquitectura ejemplar a principios del s. XXI. En el libro se examinan los materiales, el proyecto de ejecución e inclusive el perfil de los miembros del equipo. Acompaña al libro un DVD, dirigido por Maite Calvo que recoge testimonios de los que participaron en el proyecto, de sus profundas convicciones y que en realidad fue el único signo de lo sostenible dentro de la Expo.

Desde el punto de vista de la actividad que en el pabellón se llevó a cabo, hay que destacar la muestra de la rica vitalidad y capacidad innovadora que aportó la sociedad civil para la resolución de conflictos que giran en torno al tema del agua y del desarrollo sostenible. El espacio visto así está simbolizado por un gran Faro que representa la fuente de propuestas y buenas experiencias que surgen desde la ciudadanía.

Un “botijo” del que pasado el tiempo no quedará más que tierra para dar nueva vida, pero del que todos los que por allí pasamos guardamos un grato y fresco recuerdo, y este libro que la editorial Zuribundi nos ha dejado como legado para la memoria colectiva de algo que no puede ser olvidado.

La descripción de los sistemas más técnicos que conformaban el edificio van desde su sistema de climatización basado en el uso de la energía almacenada por el agua del río Ebro, refrescando su interior, hasta una panémona chica que extraía el calor humano acumulado, aunque no vamos a entrar en los entresijos para poder soportar las toneladas de tierra y paja de su construcción, tantas como respeto a la naturaleza que mantenía el edificio.

Nota: los movimientos sociales estuvieron activos para evitar que este edificio fuera derrumbado, para que se pudiera mantener en pie como ejemplo ecológico y también como ejemplo de que se puede hacer un mundo más justo, pero a mí pesar finalmente fue derruido
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6 respuestas a El Faro: Ejemplo de Edificio Bioclimático

  1. Vicente dijo:

    Desgraciadamente no tenemos conciencia social. Solo en el momento en el que una solución eficiente repercute en el bolsillo propio es cuando se le hace caso. Las instituciones públicas tienen el deber de divulgar medidas sostenibles, como la de este Faro, pero es lo de siempre: el bien común no es nada común.

  2. Hola Vicen, gracias por dar tu opinión, que por cierto es valiosa y hecha desde el punto de experto en el tema. La verdad es que para ser uno de los primeros países en generar energía sostenible también pienso que estaremos en la cola con respecto a la responsabilidad ecológica en las nuevas construcciones. El tema da para hablar largo y tendido

  3. achefeliz dijo:

    Gracias por este post.
    Un abrazo
    Ricardo Higueras

    • De nada Ricardo, la verdad es que tengo un post pendiente con la construcción bioclimática, en El Bierzo, en León, hay una zona llamada Los Barrios que engloba tres o cuatro pueblos cuyas construcciones originales, ya respetaban el medio ambiente y que además se conservan estupendamente a día de hoy. Tengo un amigo que hizo su tesis de arquitectura sobre ello y me ha dado bastante información. Gracias a ti y tu equipo por hacer que las cosas sean mejorables, porque está claro que si hay interés se puede hacer. Y El Faro, decirte, yo que trabajé en él, fue una experiencia encantadora llena de sensaciones. Un besín

  4. antonio fidalgo cabezas dijo:

    estuve visitando la Expo de Zaragoza y recuerdo perfectamente este pabellón de El Faro, lo que no sabia era que lo hayan derribado porque para mi era una joya.

    • Hubo muchos intentos para que se mantuviera, en aquel momento yo trabajaba en una organización y nos llegó información de que un particular incluso cedía un terreno para mantenerlo allí con la misma función que en la Expo, es decir, para que se hicieran actividades culturales, sociales y cooperativas pero evidente no salió adelante. Y sí era una joya… Llevas razón

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