Il Nasone Romano

Cuando se llega a Roma uno se sorprende por muchas cosas, la propia historia y arquitectura antigua existente en la ciudad, lo cual es una sorpresa que considero esperada; pero si se es un poco observador, hay otra sorpresa más inusual e inesperada, e incluso desconocida, como son la cantidad de fuentes de agua potable gratuita que recorren la ciudad por todos sus puntos cardinales.

En la ciudad hay muchas fuentes famosas como la Fontana de Trevi, Fontana delle Tartarughe, Fontana del Tritón, Fontana dei Quatro Fiumi, Fontana del Moro e Fontana del Nettuno (estas tres últimas situadas en la Piazza Navona), y un sin fin de ellas más que abundan por toda la ciudad, pero de las que no vamos a tratar hoy, ya que el tema es otro tipo de fuentes más pequeñas pero no por ello menos vistosas y que hacen que el desconocido sienta curiosidad.

Fontana Quattro Fiumi

En la Ciudad Eterna nos podemos encontrar surtidores o fuentes de agua corriente que siempre está fresca  (incluso en los días más calurosos del verano) en las calles y parques, y que funcionan las 24 horas del día. Estas fuentes más comunes son las llamadas “il nasone” de manera popular, o lo que sería lo mismo “narizones” (traducido literalmente), que son una especie de enormes fuentes cilíndricas de metal, de los que surge una especie de grifo curvo que asemeja a una nariz.nasone romano

Se dice que ver beber a las personas en estas fuentes es un test fiel para saber si son o no romanos. Dicho grifo lleva un agujero en la parte superior, de manera que tapando el grifo por su parte inferior hace que el agua salga por el agujero de arriba a modo de fuente facilitando el acceso a beber sin mojarse. Por norma, los extranjeros no lo sabemos, por lo que bebemos de manera normal dándonos un pequeño baño, mientras que el italiano que se sabe el truquillo de la abuela, bebe sin mojarse.

Roma quizá sea la única ciudad del mundo que posee fuentes exclusivamente proyectadas para el uso público, a diferencia de todas aquellas que han sido realizadas por motivos de belleza, arquitectónicos… y que se dice hacen que los romanos tengan  fama de la eterna juventud.

Los “Nasone” están hechos de diversos materiales pero la gran mayoría son de hierro fundido, con un peso aproximado de 100 kg y 1.20 m de altura.

Hay algunas que están hechas de Mármol Travertino, como las antiguas fuentes del imperio, en cuanto que originalmente el agua brota de un grifo con forma de una cabeza de loba en bronce, y están constituidos por una columna de travertino de la que surge una pequeña bañera semicircular para la recogida del agua; estas fueron instaladas en los años 30 y 40 de la época fascista,  y se encuentran repartidas por la ciudad, situadas en especial en parques públicos y en la Villa Olímpica. Por fortuna para nuestros ojos y nuestro refrigerio, de este tipo de fuentes existen todavía unas 26 que se pueden buscar y visitar por la ciudad.

Embocadura en forma de lobo

En 1874 el Ayuntamiento de Roma, con su primer alcalde después de la unidad de Italia, Luigi Piancini y el asesor Rinazzi, crean la iniciativa de una serie de fuentes para uso público y gratuito, con la forma y estructura ya explicada en los párrafos anteriores, cuya única decoración es una cabeza de dragón que adorna la boca de los grifos por donde sale el agua. De este tipo de fuente quedan solo tres ejemplares: una en la Piazza della Rotonda, en el Pantheon; una in Via delle Tre Cannelle (vecina al Quirinale), que toma el nombre por los caños de la fuente; y la tercera en Via San Teodoro, detrás del Foro Romano.

Fuente con tres bocas

Fuente con tres bocas

Pronto el dragón desaparece de la ornamentación y se convierte en el tubo curvo de metal que posteriormente sugirió el nombre de “nariz grande” con el que todavía se conocen en la actualidad estas fuentes.

En el Ayuntamiento de Roma, “i nasoni” son cerca de 2.500, de los cuales 280 están dentro de los muros de la ciudad, a los que se unen otras 114 fuentes que distribuyen gratuitamente el agua a los romanos, visitantes y animales de la ciudad. Estas fuentes que se encuentran dentro de los muros están presentes en un mapa de bolsillo en  “I Nasoni di Roma”  de Fabrizio Di Mauro Editore Innocenti.

Para los que llevan Iphone existe una aplicación con el mapa que se llama L’Acqua di Roma a portata di mano. Y para el resto que quiera imprimirlo que entre aquí mapa dei nasoni.

En los inicios de los años 80, el Ayuntamiento de Roma comenzó a pensar en cómo reducir el gasto del agua en las fuentes públicas, instalando en las mismas un grifo de hierro con un pulsante, que no obtuvo el favor y gracia del público ya que el agua no salía corriente y fresca por el calentamiento del grifo, además de los problemas de salubridad por el estancamiento, por lo que finalmente volvieron al clásico grifo, de estas fuentes con cierre apenas queda alguna por la ciudad.

Es una delicia, sobre todo en las zonas con poco tráfico y pocos turistas… primero llegan el sonido del agua y posteriormente ves la fuente.

Ya que son una parte romántica y poética de la Ciudad Eterna, termino este post con dos poemas referentes a estas pequeñas fuentecillas que nos dan la vida en los días de calor romano, una de un gran poeta español como es Alberti y otra de un autor italiano, Stefano Agostino.

Rafael Alberti

Oyes correr en Roma eternamente

en la noche, en el día, a toda hora                                      

el agua, el agua corredora

de una fuente a otra fuente y otra fuente.  

                          

Arrebatada, acústica, demente

infinita insistencia corredora

cante en lo oscuro, gima bullidora

es su fija locura ser corriente.

 

Ría sobre un ojo, llore de unos senos,

salte de un caracol, de entre la boca                                    

de la más afilada dentadura

o de las ingles de unos muslos llenos

correrá siempre, desbandada y loca

libre y presa y perdida en su locura.          

 

Stefano Agostino

Stai ferma lì, chissà chi te cja’ messo, la faccia cor beccuccio a pennolone, pe l’artri fontanella, sei “er Nasone”,  dijelo ar cane, che te crede ‘n cesso.

Hai dissetato ‘n botto de persone, sputato l’acqua, pure in eccesso, tant’è che a ripensacce bene adesso, “chi cacchio avrà pagato, Pantalone?!?”

Ma che tristezza, mo’, a sapette chiusa, là, sola, su all’incrocio, in fonno ar viale, manco er fioraio più, de te, se usa. Prodiggio der progresso nazzionale, t’hanno piombata, come ‘na  eclusa pe’ daje spazzio all’acqua minerale.

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2 respuestas a Il Nasone Romano

  1. Elena Calzada dijo:

    Muy interesante Miriam! Es un destino que tengo pendiente y sin duda cuando vaya me fijaré en estas fuentes.
    Un abrazo!
    Elena

    • Muchas gracias Elena, si alguna vez vas a Italia, sobretodo Roma, Florencia, Bolonia o Venecia hazme saber, lo conozco bien y te recomiendo donde comer estupendo, tomar algo o visitar algún lugar peculiar. Muchos besos

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